Un Spa en casa

Para mimarte de los pies a la cabeza

El balneario en casa

Ahora que podemos encontrar Spa (“salute per aqua”) o balnearios en todas partes, ¿por qué no preparar uno en casa? En el caso de la mayoría de Spas, no importa tanto si el agua es del grifo (son raros los spa con aguas minero-medicinales), lo que importa es que, preferiblemente con la ayuda de nuestra pareja, o alguna persona amiga, podamos recibir un buen masaje. O también alguna pequeña ayuda las prácticas depurativas y regeneradoras que llevaremos a cabo.

De esta forma podremos regalarnos una buena sesión relajante de balneario sin salir de casa. No se necesita gran cosa, la ayuda de las técnicas de hidroterapia y de alguna buena música para relajación, unos aceites esenciales o alguna de las recetas de esta revista. Desde una simple tisanas hasta vaporizaciones o cremas: todo ello termina siendo un auténtico regalo para los sentidos.

Pies… ¡para qué os quiero!

Solucionar las molestias de los pies, sobre todo de los pies fríos y sabañones, es muy sencillo. Puedes combatirlos con baños alternos, fríos y calientes de pies. En primer lugar baña tus pies en agua caliente y luego en agua fría. En ella permanecerás tantos segundos como minutos en la caliente. Este procedimiento puedes repetirlo de seis a ocho veces.

El baño de pies lo terminarás en el agua fría; luego, los frotarás enérgicamente y si es posible úntalos también con un poco de aceite (tonificante). Los resultados son asombrosos.

El agua también puede ser nuestra más fiel aliada en el caso de que sintamos cansadas las piernas y pies. El truco está en bañar los pies en el agua resultante de una decocción de patata o verdura. Después puedes hacer un vendaje caliente con sal. Para ello se tuesta algo la sal y a continuación la colocas rápidamente sobre un paño con el que envolverás los pies.

Tampoco debes preocuparte si sufres una excesiva sudoración de los pies. El remedio es tan simple como bañarlos en agua caliente con infusión de salvia. Y para aliviar los juanetes, nada como la sal de baño con un poco de agua tibia. Aplica dos tazas de esta mezcla alrededor de los juanetes y sentirás un rápido alivio.

LAS MASCARILLAS

Mascarillas oculares

  1. Ralla una patata cruda y aplica la pulpa obtenida sobre los ojos durante unos quince a veinte minutos. Esta aplicación es útil para hacer desaparecer la hinchazón de los párpados.
  2. Bate un pepino sin mondar, y con la pulpa obtenida prepara una mascarilla que aplicarás durante veinte minutos. Quita la pulpa del pepino y lava la piel con agua borada. Esta mascarilla es útil para hacer desaparecer las bolsas de debajo de los ojos.
  3. Ralla una manzana y pon la pulpa resultante sobre los ojos, manteniéndola durante quince o veinte minutos. Este cataplasma es útil contra el dolor de ojos.

Importante: si cualquiera de las molestias para las cuales hemos dado estos sencillos y naturales remedios no desaparece, debes acudir a tu médico. Un dolor ocular puede ser debido simplemente a una jornada cargada de trabajo, pero también puede ser el inicio de un glaucoma.

¿Qué es una emulsión? Emulsionar es el proceso a través del cual una sustancia, por lo general grasa, adquiere el estado de emulsión. Emulsión es todo líquido de aspecto lácteo que tiene en suspensión pequeñísimas partículas de sustancias insolubles en el agua, como grasas, resinas, bálsamos, etc.

Mascarillas faciales

La pureza y el color de la piel —del rostro, sobre todo— son indudablemente un síntoma de nuestra buena salud interna. Pero además existe para todos, hombres y mujeres, el deseo de conservar el máximo tiempo posible una cara fresca y joven. Por eso también es conveniente nutrir, suavizar y estimular la piel de nuestro rostro.

Todos estos remedios naturales son de lo más sencillo y carecen de efectos secundarios (si exceptuamos la alergia a la piel del melocotón o al jugo del pepino).

Mascarilla de almendras

  • 1 puñado de almendras
  • 1 cucharada sopera de aceite de almendras dulces
  • 1 cucharadita de miel

Pela las almendras tras haberlas pasado por agua hirviendo, y colócalas en un mortero. Machácalas, añadiendo el aceite de almendras dulces, gota a gota, sin dejar de remover, para que todo se mezcle homogéneamente. Finalmente, añádele la cucharadita de miel.

Extiende esta mascarilla sobre la cara previamente lavada y mantenla durante unos veinte minutos. Es una mascarilla indicada para las pieles secas.

Mascarilla de germen de trigo

  • 4 cucharadas de germen de trigo
  • 1 decocción de zanahorias

Corta una zanahoria bien fina, cúbrela de agua y déjala en el fuego hasta que esté bien cocida. Cuela esta decocción con una gasa, y en el líquido así obtenido añádele el germen de trigo, hasta conseguir un compuesto consistente, tipo emplasto.

Extiende esta mascarilla sobre la cara bien limpia y mantenla durante veinte minutos. Es una mascarilla antiarrugas, que da elasticidad a la piel.

Consejo: también para combatir la aparición de las arrugas, puedes aplicar zumo de zanahoria, sobre todo alrededor de los ojos. Has de dejarlo secar y luego quitarlo con un tónico no alcohólico.

Mascarilla de saponaria

  • 1 cucharadita de saponaria
  • 1 yema de huevo bio
  • 2 cucharadas de yogur
  • 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
  • almidón en polvo
  • 1 vaso de agua

Prepara una decocción con la saponaria o hierba jabonera (Saponaria officinalis), sumergiendo la planta (raíz, tallo hojas y flores) en agua hirviendo y continuando la ebullición durante diez minutos a fuego lento. Fíltrala a través de una gasa, presionando ligeramente para extraer mejor el jugo, y déjala enfriar.

A continuación ponla en un tazón con la yema de huevo, el aceite y el yogur, y mezcla bien los ingredientes. Finalmente añádele poco a poco el almidón hasta que el preparado adquiera la consistencia apropiada.

Extiende la mascarilla sobre la cara bien limpia, y mantenla durante veinte minutos. Puedes retirarla con agua mineral. Es una mascarilla que nutre la piel y la distiende.

Mascarilla de pepino

  • 1 pepino
  • el zumo de ½ limón
  • miel

Lava el pepino y tritúralo sin pelar. Añádele una cucharadita de miel y el zumo de medio limón, removiéndolo todo hasta conseguir una masa bien homogénea. Extiende el preparado sobre la cara perfectamente limpia y deja que actúe esta mascarilla durante unos veinte minutos.

Se trata de una mascarilla muy útil para las pieles grasas, sobre todo durante la primavera. Para eliminarla utiliza un trocito de algodón y agua de rosas.

Mascarilla de llantén

  • 1 puñado de hojas de llantén

Machaca en el mortero las hojas frescas de llantén (Plantago major). Aplicar el preparado resultante en la cara bien limpia, durante veinte minutos. Es una mascarilla tonificante, especialmente útil durante la primavera. Para eliminarla de la cara puedes utilizar agua mineral.

Las hojas escaldadas de llantén tienen propiedades vulnerarias, es decir, que curan las llagas y heridas. Son especialmente útiles para curar las úlceras de decúbito que se forman en las personas ancianas o encamadas.

Estas úlceras se forman por la muerte de los tejidos (necrosis) y su posterior ulceración, debido a su proximidad a una prominencia ósea que ha sido sometida a una presión prolongada contra un objeto externo (cama, silla de ruedas, escayola, férula).

Suelen ser bastante rebeldes al tratamiento, especialmente las que se localizan en la zona sacra, alrededor del trocánter del fémur y en los talones, debido a que en estas zonas donde ejerce más presión el cuerpo encamado (ancianos, pacientes con parálisis, pacientes terminales muy debilitados).

Además de las importantes medidas generales para su prevención, una vez han aparecido el tratamiento consiste en su limpieza y desinfección con sustancias antisépticas.

La madre naturaleza nos ofrece diferentes plantas con capacidad vulneraria, como por ejemplo la que da nombre a este grupo, la vulneraria (Anthyllis vulneraria), y otras como la sanícula, el eneldo, la salvia, etc.

Mascarilla de miel

  • 1 cucharada de miel
  • 1 clara de huevo bio
  • ½ vaso de leche

Calienta la leche y disuelve en ella la miel, en un recipiente preferentemente esmaltado o de acero inoxidable. Aparte, monta la clara de huevo a punto de nieve, y mézclala con la miel y la leche. Extiende la mascarilla sobre la cara y manténla así durante veinte minutos. Para quitarla utiliza un trozo de algodón embebido en agua de rosas. Es una mascarilla nutritiva.

La miel tiene tantas propiedades que merece todo un libro para ella. Se sabe de curaciones espectaculares, especialmente de enfermedades infecciosas cutáneas, que sólo han remitido de manera permanente gracias a los efectos tópicos de la miel.

LOS JABONES

Los jabones de aseo corrientes tienden a ser más bien fuertes y no deberían usarse en la cara debido a su elevado índice de acidez: tienen un pH 10, mientras que el máximo de la piel no es mayor que 6. Usar este tipo de jabón en la cara elimina los aceites naturales de la piel, y en la piel grasa, su uso frecuente suele llevar a una producción excesiva de grasa; la piel sensible puede volverse roja e inflamarse; la piel seca simplemente se deshidratará aún más.

Por suerte, hoy en día retornan los jabones populares inspirados en la naturaleza. Están hechos de aceites vegetales, en vez de grasas animales y vienen con ingredientes botánicos naturales. Los jabones basados en plantas son muy suaves, cremosos y tonificantes para la piel.

Los aceites de oliva, almendra, aguacate y semilla de pomelo te ayudarán a mantener la piel tersa y suave y también tienen propiedades antienvejecimiento. Cuando están combinados con aceites esenciales puros, ofrecen ventajas adicionales: la lavanda, a modo de ejemplo, es muy buena para la piel, el árbol del té es bactericida y el limón levanta el ánimo.

Entre estos jabones beneficiosos para la piel, deliciosamente perfumados con extractos de hierbas, flores, especias y maderas tenemos el jabón de Marsella y los jabones de miel y de karité.

 Los jabones perfumados con aromas cálidos y leñosos, como las maderas de enebro, peral y limonero recuerdan los aromas frescos y terrenos de un bosque tropical.

El jabón de Marsella

Es un jabón casero tradicional, cuya receta original, natural y artesana, contiene elevadas cantidades de aceite de oliva o de semilla de pomelo que le dan un color verde o blanco respectivamente, y a menudo se refuerza por el añadido de minerales y fragancias naturales, como la castaña y la lavanda. El jabón de Marsella se usaba tradicionalmente para lavar la ropa, pero es muy eficaz para limpiar la piel e incluso, si se desea, puede quitar suavemente el bronceado.

Los jabones de miel y de karité

Los jabones que contienen miel son muy suaves e hidratantes para la piel y pueden utilizarse tanto para la cara como para el cuerpo. El jabón de miel Linden, que puede contener también jalea real, es una buena elección para pieles secas y sensibles y el jabón de miel de pino lo es para pieles mixtas y pieles grasas; el jabón de miel de acacia es adecuado para todo tipo de pieles.

Los jabones muy hidratantes y suaves, como los que contienen la manteca del árbol de karité (Vitellaria paradoxa), pueden usarse como jabón de belleza para la cara. Busca fórmulas que contengan leche y miel.

BAÑOS Y AROMATERAPIA

Para obtener el máximo beneficio físico y espiritual del baño, añade unas pocas gotas de aceites esenciales. Estas esencias, muy concentradas, que se extraen de las flores, los árboles y las hierbas se han usado durante miles de años por la acción terapéutica que ejercen sobre la mente y el cuerpo.

Se ha demostrado científicamente que las diminutas moléculas de aceite, que son absorbidas por el torrente sanguíneo de manera directa a través de la piel y por los capilares en los pulmones cuando se inhalan los vapores aromáticos, ejercen acciones concretas sobre el equilibrio de la psique, el estado de la piel y la eficacia de los órganos internos del cuerpo.

Muchos aceites, como los de lavanda, manzanilla y mejorana, son muy relajantes, alivian la tensión y pueden ayudar a coger el sueño. Otros, como los de pomelo, romero y menta, son refrescantes y estimulantes y favorecen la buena circulación –ayudando así a eliminar las toxinas– además de incrementar la concentración y la claridad de pensamiento; los mejores resultados se obtienen por las mañanas. Se ha descubierto que todos los aceites esenciales tienen un efecto profundamente positivo, equilibrador, que levanta el ánimo y las emociones.

No diluyas más del número de gotas recomendado de aceite esencial (hasta un máximo de 10 gotas en total, si mezclas aceites distintos) en una cucharada de aceite transportador o espuma de baño y viértela bajo un chorro de agua caliente. Los baños durarán unos 20 minutos

¿Y EN LA DUCHA?

Con tal de que no tengas la piel muy sensible, puedes usar aceites esenciales en la ducha diluyendo 4 gotas en una cucharada de aceite transportador y vertiéndolas en una toallita. Frota ambas partes de la toallita entre sí para distribuir la mezcla de manera equilibrada, luego restriégala vigorosamente sobre la piel mientras estás bajo el chorro de agua. Puedes utilizar estos aceites por separado o en mezclas, pero nunca pases del número de gotas establecido; las mezclas que se dan aquí son adecuadas solamente para adultos. Algunos aceites esenciales deberían evitarse durante el embarazo, si tienes la tensión arterial alta o epilepsia o si padeces una enfermedad cutánea como el eczema o la soriasis.

Baño matutino de primavera y verano

sta mezcla te despertará con delicadeza y te refrescará. Añade a una cucharada de aceite transportador:

  • 3 gotas de aceite esencial de limón
  • 3 gotas de aceite esencial de pomelo
  • 2 gotas de aceite esencial de lima

Baño revitalizador para el invierno

Estos aceites tienen propiedades antidepresivas que te ayudarán a vencer la tristeza invernal. Añade a una cucharada de aceite transportador:

  • 4 gotas de aceite esencial de romero
  • 3 gotas de aceite esencial de bergamota
  • 3 gotas de aceite esencial de palisandro

Baño “enemigo del resfriado”

Para ayudar a despejar las vías respiratorias y combatir las infecciones. Añade a una cucharada de aceite transportador:

  • 4 gotas de aceite esencial de mejorana
  • 3 gotas de aceite esencial de eucalipto
  • 2 gotas de aceite esencial de jazmín

BAÑOS DE HIERBAS

Un buen baño de hierbas en infusión con tu propio ramillete aromático puede ser la mejor forma de mostrar el retorno a la naturaleza que todos anhelamos. Puedes hacerlo con una mezcla de hierbas y flores secas perfumadas, puesto en una pequeña bolsa de muselina. Prueba con: manzanilla, lavanda, romero y mejorana.

En la cultura india americana, bañarse es parte del proceso de renacimiento espiritual. «Los baños de vapor» se construyen en el interior de las cabañas para crear un entorno estilo sauna que abre los poros y ayuda a limpiarlos de impurezas. Se hacen fuegos de hogar en el centro del suelo, se calientan piedras y luego se cubren con el agua en la que se han puesto plantas en infusión como la lavanda y la salvia.

Para crear un efecto parecido al de una sauna moderna, añade un par de gotas de aceite esencial purificador como el de pino, eucalipto o árbol del té al agua que se vierte sobre los carbones encendidos.

Estos aceites también tienen propiedades antisépticas y bactericidas que son beneficiosas en una sauna comunal. El calor de los carbones hará evaporarse los aceites esenciales altamente volátiles y los dispersará por el vapor caliente. Respira hondo para inhalar el vapor aromático.

Si te gusta la idea de un baño natural de hierbas, usa una mezcla de hierbas secas fragantes para hacer una «bolsa de té» de baño. Envuelve una mezcla de las flores u hojas que has seleccionado en una pieza de tela rala como la muselina o estopilla y átala bien con una cinta bonita.

Cuelga el saquito de hierbas bajo el grifo de modo que, al caer, el agua pase por encima y lo sumerja una vez que la bañera esté llena. El agua caliente contribuirá a esparcir los extractos de las plantas a través de la tela. La lavanda, las flores de manzanilla, la mejorana, los pétalos de rosa y las hojas de pino hacen todas infusiones fragantes maravillosas.

Añade una gota o dos de los aceites esenciales correspondientes a la mezcla seca para reforzar el perfume y la acción terapéutica.

Si tienes la piel seca, incluye copos o salvado de avena, que tendrán un efecto hidratante y suavizador sobre la piel, junto con la mezcla de hierbas y exprime el saquito suavemente bajo el agua para ayudar a dispensar sus buenos efectos.

ACEITES PARA MASAJE

Usa una base de aceite ya mezclada o haz tu propia mezcla utilizando uno o más aceites vegetales como los de semilla de pomelo, almendras dulces, hueso de albaricoque, macadamia o jojoba (Simmonsdia chinensis). Estos aceites base tienen propiedades que suavizan la piel, la nutren y combaten el envejecimiento, incluso antes de que añadas aceites esenciales.

El aceite de semilla de pomelo, a modo de ejemplo, protege de los efectos dañinos de los radicales libres, y el aceite de almendras dulces puede ayudar a aliviar la piel seca e irritada.

Un buen aceite base corriente adecuado para la mayoría de los tipos de piel puede hacerse de 30 ml de aceite de almendras dulces, 5 gotas de aceite de jojoba y 5 de aceite de zanahoria. A esto añádele la mezcla de aceites esenciales que hayas seleccionado.

Una mezcla de aceite para masaje preparada en casa no debería tener una concentración superior al 2%.

1 ml de aceite transportador son aproximadamente 20 gotas, de modo que añade un máximo de 1 gota de aceite esencial por cada 2,5 ml de aceite vegetal.

CREMAS

Recordemos finalmente que el beber mucha agua depurada o embotellada te ayudará a mantener, sin duda, la piel hidratada, pero es inevitable que los factores medioambientales como el sol, el viento, el aire acondicionado y la calefacción la sequen. Se tarda muy poco en aplicar una buena crema hidratante después del baño, y eso puede establecer todas las diferencias.

Aparte de los beneficios terapéuticos y de mejora del estado de ánimo, lograr una piel suave, sensual y que huela bien es uno de los mayores placeres que produce el incorporar productos de aceites esenciales al programa de baño.

Las cremas nutrientes para el cuerpo que contienen ingredientes hidratantes y tonificadores clave como la manteca de karité y extractos de leche, con esencias añadidas como el ylang ylang (Cananga odorata) y la lavanda para reducir la tensión y el neroli para reforzar las pieles maduras o frágiles son maravillosos suavizadores de la piel. Sin embargo, también puedes mezclar tu propio preparado hidratante añadiendo la mezcla de esencias que hayas elegido a una base cremosa natural y neutra.

La manteca de karité es un sueño hecho realidad si tienes la piel seca, deshidratada, o el cabello dañado.

RELAJACIÓN

La presión y el ritmo de la vida en el siglo XXI pueden ser a menudo desalentadores y agotadores. Quizás ahora más que nunca, en una cultura en la que la gente puede, si así lo quiere, ir de un lado a otro todo el tiempo y estar en contacto constante con la familia, los amigos y el despacho, sea esencial tomarse un poco de tiempo para «ponerse las pilas» y restablecer la paz de espíritu.

Tu casa debería ser un lugar al que te puedas retirar para relajarte definitivamente. Debería ser un refugio tranquilo en el que no tienes que contestar el teléfono o el timbre –a menos que quieras–, sino simplemente descansar el cuerpo y ordenar las ideas.

La relajación adecuada es también la mejor manera de asegurarse un buen sueño por la noche. Puesto que a menudo se tarda un rato en «desconectar» de las preocupaciones y problemas del día, prueba acostumbrarte a empezar el proceso antes de irte a la cama.

Quítate los zapatos y la ropa de trabajo, hazte una relajante infusión de manzanilla o una bebida lechosa y siéntate en una cómoda silla.

Prueba encender velas o incienso perfumado con fragancias relajantes como la melisa, el sándalo, el ylang ylang o el neroli (Citrus aurantium) para crear un ambiente de calma.

Respira hondo a fin de inhalar los vapores calmantes y relajantes. La autoconciencia de la respiración es uno de los primeros pasos para recuperar la calma y la concentración y luego, si se desea, poder practicar un poco de meditación. Está comprobado que la meditación ayuda a recuperar lo único que verdaderamente tenemos: el momento presente.

Pero primero relajarnos: una luz tenue, unas velas, un poco de música especial para relajación, o simplemente una música que te resulte familiar y tranquilizadora… eso es todo.

Resina de ámbar

La resina de ámbar posee un característico olor cálido, sensual, ligeramente especiado con matices de cera de abejas, vainilla y mirra que evocan al instante imágenes de Oriente. Una manera natural y adorable de introducir sutiles fragancias en casa consiste en utilizar los cubos irregulares de este perfume sólido que igual quedan bien en un simple cuenco como también mezclados con un popurrí de especias o madera, colocado dentro de un recipiente perforado o simplemente dispuesto entre la ropa en los cajones y los roperos. La resina de ámbar no puede quemarse y debería mantenerse fuera del alcance de los niños, para que no la confundan con terrones de azúcar.

Incienso

El incienso es uno de los métodos más antiguos que existen para impregnar de perfume un entorno y a menudo se usaba en las ceremonias religiosas porque ayudaba a estimular la meditación. Era tan apreciado que se abrió una ruta comercial para transportarlo en grandes cantidades de Oriente a Occidente.

El incienso se ha vuelto a poner de actualidad, y siempre proporciona un buen ambiente para perfumar la casa.

Y todo esto… ¿para qué?

Nos podemos preguntar. “Y todo esto… ¿para qué?“ La intención, con cualquiera de las fórmulas y recetas de este número especial de la revista, es que nos sintamos mejor nosotros mismos y podamos contribuir a que los demás también se sientan bien. Recuperar el equilibrio y la armonía que los desmanes de la vida desbocada convencional nos sugieren. Y, si es posible, acercarnos poco a poco al interior de ti misma, de cada uno de nosotros. ¡Todo está ahí!

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