¿Podemos aliviar los ronquidos?

Además de crear conflictos, los ronquidos pueden acarrear problemas de salud. Eliminarlos es realmente difícil. Pero cambiar hábitos y realizar un trabajo de fondo con terapias naturales ayuda a reducir su intensidad.

Textos: Blanca Herp con informaciones de Jordi Jarque.

Pensemos en una buena amiga, Claudia, casada desde hace más de veinte años y cuya relación de pareja ha pasado por muchas fases: enamoramiento, complicidad, hijos, aburrimiento, enfermedades… Las ha ido superando todas, algunas con más dificultad que otras, pero lo que no han conseguido romper los vaivenes de una relación estable está a punto de sucumbir por una situación que ahora se está agravando y que puede dar al traste con la pareja: los malditos ronquidos de su marido que resuenan entre las cuatro paredes de su pequeño piso. Claudia pregunta si hay alguna manera de parar esa tortura, o al menos disminuirla.

No es un caso aislado. El neumólogo Gabriel Sampol, de la Unidad Multidisciplinaria del Sueño del Hospital Universitario Vall d’Hebron (Barcelona) confirma que el ronquido es un fenómeno muy frecuente. En adultos, uno de cada dos hombres y una de cada cuatro mujeres son roncadores. Por su parte, Sandra Giménez, especialista en neurofisiología clínica de la Unidad del Sueño del centro médico Teknon, asegura que «el 45% de los adultos normales ronca ocasionalmente y un 25% lo hace de manera habitual». Además, en estos últimos años los trastornos del sueño han empeorado de forma alarmante, y las perspectivas no son alentadoras.

A Claudia no le alivia saber que tantas personas roncan. Y menos ante las matizaciones que hace Gabriel Sampol: «Es fundamental distinguir al roncador simple, cuya principal relevancia es la molestia en la convivencia con los que comparten las horas de sueño, del roncador con apneas. En este segundo caso, el paciente además de roncar sufre paros respiratorios intermitentes que impiden que el sueño sea reparador; lo que provoca episodios de somnolencia al día siguiente y diversos problemas médicos, principalmente del aparato cardiovascular».

UNA VIBRACIÓN DEL AIRE

En cualquier caso, se ronca. Pero, ¿por qué se ronca? El ronquido es «la vibración de los tejidos de la zona faríngea (la úvula, conocida popularmente como la campanilla, y estructuras adyacentes) producida durante el sueño por el paso del aire que respiramos».

El osteópata Alfons Vinyals añade que en situaciones normales, durante el sueño, los músculos que controlan la mandíbula, la lengua y el paladar, mantienen la vía aérea abierta. Esto permite al durmiente respirar libre y silenciosamente. Pero cuando estos músculos se relajan la mandíbula cae y la lengua va hacia atrás. En consecuencia la vía aérea se estrecha, lo que causa los ronquidos y dificultades respiratorias. El ronquido es la vibración del aire y los tejidos blandos cuando el aire pasa a través de esa apertura estrechada. Puede haber otros factores, como problemas de la laringe. Si estos músculos se relajan demasiado, la vía aérea se puede bloquear por completo e impedir la respiración, lo que provoca la cada vez más conocida apnea obstructiva del sueño.

Cómo saber si se sufren apneas

La apnea del sueño suele pasar inadvertida, pero con el tiempo puede afectar al estado de ánimo y la salud del corazón.

  • ¿Cuándo preocuparse? En la práctica clínica, la clasificación de la roncopatía se hace según la frecuencia con la que aparece el fenómeno. Así, es roncador crónico quien ronca de forma diaria («siempre o casi siempre»). Si se es roncador crónico se debe observar si hay excesiva somnolencia durante el día y si hay dolor de cabeza al levantarse o la boca seca.
  • ¿Qué pruebas se hacen? Si se tienen esos síntomas, es necesario practicar un estudio polisomnográfico para averiguar si se sufre de apnea del sueño o no. En cualquier caso, ante la duda, es mejor acudir a un terapeuta especializado. Se considera que hay apnea cuando se sufren al menos cinco paradas de respiración por hora, de una duración de diez o más segundos.
  • ¿Cómo se trata? En los casos más graves, el tratamiento más habitual es el uso de un dispositivo con presión continua y positiva del aire (CPAP). Consiste en una mascarilla nasal conectada por un tubo flexible a un pequeño aparato mecánico. Esta máquina insufla aire a mayor presión, lo que provoca la dilatación del conducto respiratorio y la supresión de las apneas. No es muy cómodo, pero en España ya hay unas cien mil personas utilizando esta mascarilla. En algunos casos el especialista en otorrinolaringología puede aconsejar una intervención quirúrgica para eliminar parcial o totalmente el tejido que provoca la obstrucción.

UN PROBLEMA ESTRUCTURAL

En la medicina tradicional china, se considera que los ronquidos pueden deberse sobre todo a tres factores: problemas anatómicos, depósitos de grasa en vías respiratorias (relacionados con obesidad, aunque no siempre) y trastornos neurológicos. De las tres causas, la medicina china puede tratar con muy buenos resultados la relacionada con las obstrucciones producidas por depósitos de grasa en las vías respiratorias.

Hay casos tratables, pero no todos. Salvo excepciones, si una persona ha roncado siempre, difícilmente puede dejar de hacerlo. Es estructural. También puede suceder que la estructura morfológica pueda corregirse, como sucede con un tabique nasal desviado. Como afirma el naturópata Josep Vila: «Yo nunca he conseguido que un paciente dejara de roncar totalmente. Sí que puedo ver de dónde viene y mitigar la intensidad. Es el caso de las personas que antes no roncaban y ahora sí. Puede estar relacionado con un cambio de tensión, con la obesidad, con un taponamiento nasal (sinusitis). No es fácil, porque puede ser síntoma de una patología compleja».

MEDIDAS QUE PUEDE TOMAR EL RONCADOR

Aquí tenéis algunos consejos:

  • Evitar el sobrepeso. La obesidad es el factor más influyente en la aparición del ronquido: los obesos tienen cinco veces más probabilidades de roncar que las personas con peso normal. Con una pérdida de tres o cuatro kilos, ya puede observarse una mejoría. Corregir la postura durante el sueño. Conviene no dormir en decúbito supino (boca arriba) ya que es la posición que favorece más la aparición del ronquido.
  • Evitar el alcohol, especialmente con la cena, y el uso de medicamentos sedantes, ya que aumentan la tendencia a la vibración de los tejidos faríngeos.
  • Evitar el tabaco, porque debido a la inflamación que produce en estos tejidos también favorece el ronquido.
  • Hacer ejercicio regular.
  • Cenar ligero y dejar pasar como mínimo una hora antes de acostarse.
  • Levantar la cabecera de la cama o utilizar dos almohadas.
  • No dormir boca arriba, es mejor de lado.
  • No tomar tranquilizantes ni pastillas para dormir ni antihistamínicos antes de acostarse.
  • En caso de congestión nasal, tomar infusiones de salvia o agrimonia una hora antes de acostarse o cocer hojas de pino o eucalipto en agua un par de minutos e inhalar el vapor justo antes de irse a dormir.

Todas estas medidas pueden conducir a la desaparición del ronquido, si bien en general persiste, aunque con menor intensidad, lo que ya lo hace más tolerable para el compañero de cama. Si continúan los ronquidos intensos o se sospecha la presencia de apneas asociadas, es preciso buscar consejo médico para valorar otras alternativas de tratamiento».

MEJORAR EL EQUILIBRIO RENAL

Existe la posibilidad de que ningún diagnóstico sea definitivo. Según Alfons Vinyals, la propuesta, tanto desde la acupuntura como desde la osteopatía craneal consiste en dos cosas: regular y concienciar. Y aplicar técnicas que conduzcan a mejorar la fluidez del sistema renal desde el punto de vista energético.

Esto redunda en una mejora ante una mucosa seca, condición bastante frecuente entre los roncadores. En cuanto al estilo de vida, conviene inducir una higiene y unos hábitos de vida adecuados, con tendencia a una alimentación más alcalina y menos ácida. «Aparte de toda la técnica aplicable, como siempre la actitud personal es imprescindible, añade el osteópata. Tomar conciencia ya permite iniciar procesos de regulación-curación. Y la fuerza de voluntad personal suele ser imprescindible».

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