Aromaterapia y aceites esenciales

¿Cuál es la esencia ideal para ti?

Algunos olores provocan estados de ánimo agradables y otros, no. Los aromas de las plantas, además de pertenecer al primer grupo, desencadenan efectos interesantes en nuestro organismo. La Aromaterapia estudia y utiliza este olor de las esencias vegetales destiladas, como recurso preventivo o terapéutico, eficaz e inocuo.

Vamos a ver las bases para el descubrimiento de la esencia idónea para cada persona y algunas formas de obtenerla. También veremos remedios adecuados para trastornos concretos.

 

¿Qué son las esencias de plantas medicinales?

Son aceites aromáticos volátiles, que intervienen en la fotosíntesis. Cada especie vegetal tiene un lugar de deposición específico: por ejemplo, el sándalo o el nardo índico suelen concentrarlas en las raíces; los pinos o eucaliptos, en las hojas; y los limoneros y naranjos, en las flores.

Estas esencias tienen una composición química parecida a la hormonal, coincidencia que les permite intervenir en el funcionamiento orgánico de otras plantas y de animales, incluidas las personas. Así, el aceite aromático de la menta activa los fluidos orgánicos (combate los estancamientos de líquido en los tejidos) y las circulaciones linfáticas y del líquido intersticial.

Los aceites aromáticos actúan de una forma global, holística, sobre nuestro organismo, a través del sistema nervioso; provocan una reacción en cadena. No pueden sustituir la actividad de las glándulas hormonales o de sus tejidos formadores, pero sí intervienen en nuestros sentimientos y nuestra vida afectiva, como estimulantes o tranquilizantes. Además, no producen dependencias ni tienen contraindicaciones en las dosis adecuadas.

¿Tienen efectos favorables sobre el organismo y la salud? También.

 

Masculino y femenino

Entre los diferentes tipos de hormonas que regulan nuestro organismo, las hormonas sexuales desempeñan un papel importante: andrógenos (hormonas sexuales masculinas) y estrógenos (hormonas sexuales femeninas) actúan a nivel celular, tisular y orgánico. Según la proporción de ambos tipos, predominarán las reacciones catabólicas (efecto androgénico) o sintético / anabólicas (efecto estrogénico).

Las esencias florales también simultanean propiedades «masculinas» y «femeninas», pero con predominio de unas.

  • Las esencias con un acento masculino marcado (tomillo, limón, madera de sándalo…) apoyan las funciones de los andrógenos. Es decir, tienen una acción «desintegradora»: aumentan las reacciones de eliminación de las células y tejidos, y el organismo, en consecuencia, pierde peso y volumen.

También favorecen el tono de las fibras musculares lisas de los órganos y estimulan la concentración mental y el control de los sentimientos. Su aroma es acre, su sabor, cortante, y su aplicación sobre la piel produce una sensación de comezón o mordedura.

  • Las esencias de carácter femenino –naranja, salvia…–, en cambio, propician el metabolismo formador (anabolismo; estimulan la capacidad de captación de sustancias nutritivas por las células, de manera que nuestro organismo gana peso y volumen), la capacidad de absorción de los tejidos, relajan el tono de las fibras musculares lisas y ejercen un efecto relajante, tranquilizante, sobre nuestro organismo y nuestra vida espiritual y sentimental. Su aroma es dulce y suave, pero amargo. Aplicadas sobre la piel producen una sensación refrescante.

Cada parte de la planta

Cada parte de las plantas incide especialmente en una zona determinada del ser humano: la raíz, en el abdomen o vientre; el tallo y las hojas, en el tórax o pecho; y las flores, en la cabeza.

Las raíces. Los aceites aromáticos de las raíces tienen un efecto balsámico y curativo sobre los trastornos localizados en el vientre. También refuerzan las funciones de eliminación, apoyan la captación de nutrientes y ayudan a regular el metabolismo de la nutrición. Además, mejoran la irrigación sanguínea de los órganos genitales y de las vías urinarias. En el plano anímico-espiritual, ayudan a la persona a ser más realista, la hacen más consciente de su cuerpo y refuerzan su relación con las cosas materiales de la vida.

Tallos y hojas. Las esencias concentradas en los tallos y hojas de las plantas inciden especialmente en los pulmones, hígado, corazón, bazo y riñones. Cada una actúa con eficacia sobre funciones determinadas: las de eucalipto y pino, sobre la respiración; la de menta, en la función esplénica (bazo)…

Todas tienen una acción armonizadora y estimulante sobre sensaciones y sentimientos, fortalecen el equilibrio anímico y hacen nuestra personalidad más sólida y vital. Podemos considerarlas un puente entre la cabeza y el vientre.

Las flores son la meta del crecimiento y desarrollo de las plantas, que se concreta en la formación de las semillas. Conceden a la especie la expresión máxima de su individualidad, del mismo modo que nuestra cabeza concentra nuestros rasgos personales más acusados. los aceites aromáticos más característicos que se extraen de flores, frutos y semillas son los del limón y la naranja. Ambos refuerzan el sistema nervioso central y vegetativo, estimulan los órganos de los sentidos y favorecen determinadas funciones cerebrales: intuición, capacidad de concentración, memoria, pensamiento… Despiertan la conciencia y la autoconciencia, fortalecen nuestra espiritualidad y potencian la capacidad de relación con la naturaleza.

 

Cómo reconocer «nuestra» esencia

La esencia que de manera casual olemos con más placer es siempre la correcta. Su vinculación con la enfermedad es similar: la aparición de un trastorno puede alterar provisionalmente nuestras preferencias, aproximándonos de forma espontánea a un aceite esencial que antes nos era incluso desagradable. Esto se debe a un mecanismo reflejo que hace grato aquello que resulta del todo beneficioso para nosotros.

El conocimiento de sus indicaciones específicas, aplicaciones y propiedades, la visualización de la planta o la meditación son otros eficaces conductos para descubrir cuál es el aceite esencial más adecuado. Existen diversas mezclas y combinaciones para realizar uno mismo, de resultados muy satisfactorios y totalmente inofensivos.

En los últimos años se estudian los efectos de los aceites esenciales desde el punto de vista científico con resultados muy prometedores.

Cómo se obtienen

Aunque todas las plantas producen esencias, su obtención sólo resulta rentable económicamente cuando su proporción respecto al peso está entre el 0,1 y el 10%. Pensemos que, por ejemplo, para obtener 200 g de aceite de rosas necesitamos hasta una tonelada de pétalos. Esta exigencia, se manifiesta, lógicamente, en el precio de ventas final de la esencia.

Salvo algunas excepciones –los de las pieles de limón y naranja se obtienen de su prensado en frío–, casi todos los aceites se extraen mediante destilación con vapor de agua: se introducen las partes de la planta que nos interesan en una caldera cerrada, que calentaremos con el mencionado vapor; en el interior del recipiente se crea una mezcla gaseosa con los aceites aromáticos ya volatilizados.

Seguidamente se pasa la mezcla por un serpentín de cobre enfriado, donde el vapor de agua y el aceite esencial se condensan y separan: éste flota sobre aquél, siendo técnicamente sencillo extraerlo.

 

Textos: Redacción de Integral

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